
😤 Los insultos españoles desde hace siglos.
El español es un idioma rico en vocabulario y, como en todas las lenguas, hay una amplia gama de insultos que se han utilizado a lo largo de la historia. Sin embargo, muchos de esos insultos que eran comunes en siglos pasados han caído en desuso, pero siguen apareciendo en los libros clásicos y textos antiguos. Algunos de ellos resultan curiosos o incluso graciosos para los hablantes modernos. En este artículo, te presento cinco insultos que ya no usamos, pero que alguna vez hicieron temblar a más de uno en las discusiones literarias.
1.Bellaco
Este insulto aparece con frecuencia en el Siglo de Oro, en obras como Don Quijote de la Mancha. «Bellaco» se utilizaba para describir a alguien despreciable, alguien sin escrúpulos ni valores. En la actualidad, este término ha caído en desuso, aunque conserva ese aire teatral y arcaico. Un ejemplo gracioso en Don Quijote es cuando Sancho le llama «bellaco» a su burro, mezclando cariño con un insulto antiguo.
2. Majadero
Un «majadero» era una persona tonta o necia, incapaz de razonar con sensatez. Este insulto solía usarse para criticar a alguien que actuaba sin pensar. Cervantes, por ejemplo, lo utiliza en Las Novelas Ejemplares. Aunque ya no es común en el habla cotidiana, si alguna vez lees una novela clásica, seguramente te toparás con esta palabra que, al escucharla hoy, suena casi más simpática que ofensiva.
3. Zopenco
Este insulto se utilizaba para referirse a alguien torpe o lento de entendimiento. Era muy común en textos de los siglos XVI y XVII. Hoy, llamarle a alguien «zopenco» podría generar más risas que ofensas, pero en su época, era una forma contundente de expresar desdén hacia la inteligencia de otra persona.
4. Gaznápiro
Un «gaznápiro» era una persona tonta o bobalicona, alguien que se quedaba con la boca abierta sin saber qué decir o hacer. Esta palabra aparece en algunos clásicos de la literatura española y suena tan arcaica que probablemente arrancaría una sonrisa si la utilizaras hoy. Era un insulto hacia aquellos que parecían estar siempre distraídos o sorprendidos por todo.
5. Badulaque
Este término servía para insultar a una persona insignificante o de poco valor. También se usaba para describir a alguien imprudente o torpe en sus acciones. En la literatura clásica, especialmente en comedias del Siglo de Oro, «badulaque» era un insulto frecuente en las discusiones entre personajes. Hoy, su uso es tan raro que más de uno pensaría que es una palabra inventada.
Estos insultos en desuso nos recuerdan que, aunque las palabras cambien con el tiempo, la creatividad para criticar o burlarse de los demás sigue presente en el español. Tal vez, en una conversación con amigos, podrías rescatar alguno de estos términos arcaicos para darle un toque humorístico y literario a tus discusiones. ¿Te animas a llamar a alguien «gaznápiro»? ¡Seguro que no se ofenderán!