
🏃♀️➡️Todos dicen: «Los españoles habláis muy deprisa.
El español es uno de los idiomas más rápidos del mundo cuando se trata de la velocidad de pronunciación, ocupando el segundo lugar según un estudio realizado por la Universidad de Lyon. Esta investigación, que comparó diversas lenguas, encontró que solo el japonés supera al español en términos de la rapidez con la que se pronuncian las sílabas. Pero ¿qué significa realmente hablar rápido? ¿Y cómo se compara esto con otros idiomas del mundo?
Cuando hablamos de velocidad de pronunciación, nos referimos al número de sílabas que una persona puede articular en un segundo. En el caso del español, se alcanzan en promedio 7.82 sílabas por segundo, lo que lo coloca como una lengua de ritmo acelerado. Esto no significa necesariamente que se comunique más información que en otros idiomas, ya que, en el español, al igual que en el japonés, se pronuncian muchas sílabas en poco tiempo, pero cada sílaba contiene menos información en comparación con otros idiomas más «lentos», como el alemán o el mandarín.
El idioma que encabeza esta curiosa lista es el japonés, con una velocidad promedio de 7.84 sílabas por segundo. Sin embargo, tanto en español como en japonés, la densidad informativa de cada sílaba es baja. Es decir, aunque ambos idiomas se pronuncien rápidamente, se necesita más tiempo para transmitir la misma cantidad de información que en otros idiomas que se pronuncian más lentamente. Esto puede ser sorprendente para algunos, ya que no siempre asociamos rapidez con menor densidad de información.
Por otro lado, idiomas como el alemán, que se pronuncia a una velocidad de 5.18 sílabas por segundo, o el mandarín, que tiene un ritmo similar, contienen mucha más información en cada sílaba. Así, aunque el alemán suene más pausado, cada palabra transmite más contenido. Esto genera una dinámica interesante: lenguas más rápidas no necesariamente son más eficientes en cuanto a la cantidad de información que se comunica.
Un dato curioso es que, aunque el francés es un idioma romance como el español, se pronuncia más lentamente, a razón de 5.22 sílabas por segundo. El inglés, por su parte, tiene una velocidad media de 6.19 sílabas por segundo, lo que lo sitúa en un punto intermedio. Sin embargo, su alta densidad informativa lo convierte en un idioma particularmente eficiente para comunicar mucha información en poco tiempo.
Para los estudiantes de español, especialmente aquellos que no están acostumbrados a escuchar el idioma a gran velocidad, esto puede suponer un desafío. El ritmo acelerado, combinado con las múltiples formas verbales y estructuras gramaticales, puede hacer que entender conversaciones en español resulte complicado al principio. Sin embargo, con el tiempo y la práctica, la mente se adapta a esta rapidez, y la comprensión auditiva mejora notablemente.
Este estudio de la Universidad de Lyon pone de manifiesto que cada lengua tiene su propio ritmo y características. Aunque el español se pronuncie rápidamente, es importante recordar que la velocidad no siempre implica mayor eficacia comunicativa. Así que, si alguna vez te sientes abrumado por lo rápido que hablan los hispanohablantes, recuerda que estás aprendiendo uno de los idiomas más dinámicos del mundo.